martes, 22 de marzo de 2011

El Club Dante vs. El Club Dumas


Después de haber terminado de leer el club Dante, me es inevitable establecer una comparación entre ambas novelas, cuyo título es similar. Primeramente debo explicar la trama del Club dumas: cuenta la historia de un cazador de libros raros que recorre Europa por encontrar unos libros antiguos que se rumoran tienen el poder de convocar al diablo. Mientras su vida comienza a parecerse más a la trama de los tres mosqueteros. Luego de muchas complicaciones, asesinatos y encuentros con el demonio disfrazado, el mayor plot twist de la historia (para mí) y finalmente todo se reduce a una falsificación histórica.

En todo el caso que si merece el título de club, sería el de Dante, ya que los “Poetas de la chimenea” que a través del libro buscan resolver el misterio, no solamente aparecen en el último capítulo. Lo que más me decepcionó es que en Dante tenían más material para hacer a la historia tenebrosa, pero no lo explotaron, mientras que en Dumas se sirvieron de otros libros para hacerlo macabro.

En todo caso en comparación, me parece más entretenida y educativa el de dumas, ya que los personajes son más interesantes y el final no es tan pasivo. Hasta los plot twist son mejores en el Dumas, porque uno no se espera el elaborado engaño del cual es víctima el protagonista del libro, así como es impensable que el narrador resulte ser el villano de la pieza. En todo caso, se puede ver la diferencia entre un escritor experimentado y la novela debut de otro.

El Club Dante

Ayer terminé de leer “El club Dante” y si bien lo encontré muy interesante, debo decir que me siento decepcionada por el final. Tal vez porque estoy acostumbrada al mismo “patrón” que siguen las novelas de ficción histórica, pero en realidad me pareció que al final fue tibio.

Este libro cuenta la historia de H.H. Longfellow y sus amigos poetas, que se denominaron “El Club Dante” por su participación en la traducción de la Divina Comedia para Estados Unidos, en medio de una serie de asesinatos que recrean los castigos del infierno de Dante. Toda la historia se desarrolla en Boston en 1865, es decir doble periodo histórico y no el paralelismo con nuestra época, que es el común del resto de novelas.

El transfondo político de la obra son: las consecuencias de la guerra civil, la migración y los prejuicios religiosos ya que algunos personajes aparecen como más puritanos que Cromwell. Es interesante ver como quienes realizan la investigación criminalística son literatos/poetas, que difícilmente califican como hombres de acción> Longfellow es viejo, encalmado y respetable, Holmes el gordo y bajo dctor que realiza las deducciones acertadas, si bien es cobarde y ridículo; Lowell que con su look estrafalario es quien les obliga a seguir y Fields, el editor de ellos, con importantes conexiones, “street smart” y que hace todo por proteger a sus autores.

La persona que quiere frustrar sus intensiones de traducción es A. Manning, quien como académico es incapaz de cometer los asesinatos, si bien es maquiavélico. Pero el verdadero villano resulta ser un soldado desiquilibrado y analfabeta, que arengado por los sermones de G. W. Green, otro poeta mayor que Longfellow, decide castigar a quienes se oponen a la traducción.

En este punto uno debe reconocer que la novela se propone luchar contra los estereotipos del género literario como el villano sofisticado, pero lo que más me decepcionó es como se resolvió la historia al fina, es decir unos secuestros y pistolas. Pero lo más importante del libro son los interesantes análisis multifacéticos de Dante y su obra.

Martin Lutero

Ayer tuve la oportunidad de ver la película sobre la vida de Lutero por casualidad, la cual despertó mi curiosidad sobre este personaje. Por mi formación católica he tenido reservas sobre este personaje, pero al estudiar la historia de Inglaterra, y en especial la Reforma Protestante he podido alcanzar a entender su importancia para la creación de la iglesia anglicana.

En su juventud, como varios de los personajes importantes de la iglesia, mostró resistencia a la vida religiosa, hasta que un evento extraordinario cambió su perspectiva. Contra la voluntad de su padre se convirtió en monje agustino y por su carácter depresivo y dado al autosacrificio se acopló bien a la vida religiosa. Pero su padre-tutor pensó que sería beneficioso para él que estudie teología y viaje a Roma. Esta experiencia le mostró de primera mano la corrupción de la iglesia y le dio las armas para combatirla a nivel académico.

El resultado fueron sus 95 tesis que colgó en la catedral de Wittemberg y que cambiaron la historia. Por sus escritos fue condenado por la iglesia, la cual exigió su ejecución, pero recibió la protección de los príncipes alemanes, quienes aceptaron sus ideas y lo escondieron mientras tradujo la biblia al alemán. Sus ideas llegaron al pueblo por la imprenta y provocaron violentos ataques contra la iglesia de roma, que fueron rechazados personalmente por él.

Desarrolló sus teorías y contrajo matrimonio, viviendo humildemente, pero siendo enemigo del poderoso emperador español. No dejó de ser un personaje polémico que expresó su carácter violento en sus discursos antisemitas, que lo alejan de la imagen hagiográfica de la película antes mencionada. Pero su importancia se debe a ser uno de los primeros en liberar las cadenas del pensamiento humano, luchar contra la corrupción y acercar la religión a la gente humilde.

State of Play


El día de hoy finalmente pude hacer la comparación entre la miniserie británica y la adaptación americana. Y no es de sorprenderse que siga prefiriendo la primera. Esta historia trata sobre el asesinato de la asistente del MP/Senador Stephen Collins por su participación en una conspiración corporativa y la investigación periodística de Cal Macaffrey para descubrir la verdad.

Existen marcadas diferencias entre ambas y a cada rato tenía que recordar que no se pueden poner todos los detalles de 6 horas en una película de 2, pero creo q lo que hicieron fue suavizar todo el asunto y volverlo menos desafiante. Tal vez trataron de volverlo más amenazante cambiando la conspiración petrolera por la militar/defensa y ligarla a la lucha contra el terrorismo, pero en sí, le quitaron a los personajes esa desesperación mezclada con mala noche y cinismo.

Además cambiaron muchas de las relaciones entre caracteres, dándoles otros antecedentes, si bien la única que me recordó a la versión británica fue la del periodista con su editor. Sinceramente lo que más esperaba era ver si podían capturar la atormentada naturaleza de Stephen Collins, el inesperado villano de la historia (spoiler alert) tan bien como David Morrisey lo hizo, pero en realidad dejaron de lado este aspecto. Entonces y ahora con conocimiento de causa puedo decir que la producción británica es infinitamente superior y que lograron arruinar una buena historia de intriga política ya que en ningún aspecto se parecen Westminster a D.C.

Samurai

Es un gusto adquirido que en los últimos días se ha estado apareciendo en la tele y en otros medios, aunque a veces siento que son los gustos de alguien más o algo que doy por sentado. Los samuráis son los legendarios guerreros japoneses, cuyo oficio lo desempeñan como arte y disciplina de acuerdo a su estricto sentido del honor, por lo que son admirados a nivel mundial.

A través del proceso histórico en Japón, los samuráis pasaron de ser sirvientes de los señores feudales a comandantes de ejércitos y hasta emperadores de facto. Sus admirables habilidades, obtenidas a través de años de disciplinado entrenamiento, les ganó reputación casi mitológica. Además lo que resulta impresionante es la participación de las mujeres en este oficio, no como un adorno, sino como verdaderas compañeras, iguales en condición.

Personalmente lo que me parece más atractivo de ellos es su sentido del honor, que va más allá del cliché del seppuku, sino que se manifiesta en su honestidad, su actitud en la victoria y en la derrota y su manera de actuar. Pero así como ellos se volvieron el epítome de la honorabilidad y ganaron poder, surgieron otros que se convirtieron en sus opuestos en todos sentidos para derrotarlos. En este caso son los ninja, quienes utilizaron métodos engañosos y traicioneros para vencerlos.

En esta época podría pensarse que este sentido de honorabilidad es anticuado, pero los samuráis se resisten a ser olvidados y siguen poblando la imaginación de escritores que buscan modernizarlos, como caballeros jedi. Para mi su valor no es solo empuñar una katana con destreza, sino la filosofía que acompaña al samurái.



Thomas Becket

Este día se recuerda el martirio de Santo Tomás Becket. Si bien es uno personajes desconocidos de la historia de Inglaterra, se debe recordarlo por su importancia en la lucha contra el despotismo real. Becket no era noble, pero provenía de una de las familias más ricas del Londres Medieval. Su educación envidiable fue complementada por su “street smart” por su tradición de mercader.

Su inteligencia lo destacó ante el Arzobispo de Canterbury, quien lo puso en contacto con el joven rey de Inglaterra Enrique II. Por tener casi la misma edad y los caracteres opuestos se llevaron muy bien y Becket se convirtió en el favorito del Rey. Pero las tensiones del gobierno diario pusieron presión en esta amistad, además que Beckett estaba empezando a desarrollar sus propias ideas. Ambos se vieron enfrentados cuando Becket se convirtió en obispo de Canterbury y se opuso a la supremacía real en los asuntos eclesiásticos.

La disputa duró años, y Thomas vivió en el exilio, mientras sus aliados perdieron sus propiedades. Una aparente tregua pareció terminar la lucha, pero Becket no perdonó a sus enemigos como el Rey lo hizo. Enrique se quejó ante los nobles y 4 de ellos decidieron asesinar al arzobispo. Lo asesinaron cruelmente en la abadía, y a través de este martirio lo volvieron un santo. Cuando prepararon su cuerpo para el entierro, descubrieron su penitencia personal: el cilicio (hair-shirt). Desde el punto de vista moderno, se puede considerar perdida a su causa porque al final la reforma protestante terminó imponiéndose, pero su santuario fue venerado por cientos de años y sus asesinos fueron los primeros en arrepentirse. Su integridad y rebeldía lo hacen admirable, así como su humildad en el sacrificio personal.

El Príncipe Alberto

Este personaje vino a mi mente a propósito de la conmemoración del aniversario de su fallecimiento, así como por la crítica del libro de terror mash-up “Reina Victoria: Cazadora de Demonios”, donde lo presentan “como un personaje débil que la reina guerrera debe proteger.

Pero la primera vez que supe de él, fue como el perfecto esposo que ayudó a cambiar al Imperio Británico. No recuerdo primero vi la película o leí la biografía de la Reina Victoria de Lytton Stratchey, pero desde ese momento Alberto se convirtió para mi en el modelo ideal de esposo.

Nacido en una familia noble venida a menos y por ser el hermano intermedio, no había muchas expectativas respecto a él, pero fue su inteligencia lo que lo destacó como prospecto de esposo para la princesa Victoria. Cuando ella asumió el poder, a los 18 años, ella no quería saber nada de matrimonios, puesto que “los humos se le subieron a la cabeza”, pero bastó una mirada a aquel encantador príncipe para querer casarse con él. Alberto no se conformó con ser un simple “adorno” sino que buscó influir en su esposa en su trabajo, de manera paulatina, eclipsando poco a poco las otras influencias que la rodeaban.

Por su ética de trabajo meticulosa se ganó la confianza de la reina, la cual al final se dejó guiar por la sabiduría de este gran hombre. Entendió la importancia de la ciencia y la educación como la base de todo imperio, así como la conducta digna y decorosa de la monarquía. Como padre fue tierno y preocupado, rechazando el estereotipo victoriano del padre distante y estoico. Su prematura muerte fue un gran golpe para la reina, quien trató de alcanzarlo con recordatorios diarios, monumentos y memoriales.

Sinceramente lo que más aprecio de él, es su capacidad de crear una idílica vida familiar, mezcla de amor y deber, en su perfecto paraíso en Balmoral. Muchos de sus contemporáneos lo consideraron un extranjero entrometido, pero que él es uno de los principales pioneros de la gloria victoriana.