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martes, 22 de marzo de 2011

Ozymandias & Moloch


Esta es otra reflexión producto de los largos viajes en bus, motivo por el cual no quisiera aprender a manejar. Entre miles de pensamientos difusos pude establecer una relación entre estos 2 personajes. Primeramente Ozymandias es un personajes del comic de Alan Moore “Watchmen” cuyo encanto me motivó a ver toda la película. Por su parte Moloch es el villano del tercer libro de Dan Brown, en la serie de Robert Langdon “El Símbolo Perdido”.

Ambos personajes tienen características tan similares, que no puedo dejar de preguntarme si el Sr. Brown basó su personaje en Adrien Veidt. Los dos son hombres jóvenes, que provienen de familias privilegiadas, pero que toman la decisión de rechazar su fortuna familiar para construirla por sus propios medios. Además ambos tienen una obsesión con un personaje histórico real: Ozy es con Alejandro Magno/Ramsés II y Moloch es con Alistair Crowley.

Otro aspecto similar es el deliberado uso de artimañas para engañar a las personas en su entorno para lograr sus oscuros propósitos, por los cuales buscan imponer su visión del mundo al resto de gente para bien o mal. Finalmente ambos tienen como rasgo común la creación de un “alter ego” que los escuda y les permite llevar a cabo sus objetivos: Adrian Veidt es Ozymandias, por el nombre griego de Ramsés II y Zachary Solomon es Moloch, nombre bíblico de un demonio, y son capaces de disciplinarse para alcanzar la transformación física, intelectual y espiritual que conlleva la personificación de su personaje.

En conclusión, si bien es hasta relacionable su destino final, ya que ambos consiguen lo que quieren, pero no quedan completamente satisfechos, resulta un tipo atractivo de personaje que podríamos denominar “príncipe caído”

Chekov’s Gun


Este término hace referencia a un recurso literario utilizado por los escritores cuando utilizan algún “objeto” mencionado casualmente en el inicio de una trama de una manera inusitada e importante en el momento definitivo. Por la lectura de varias novelas, me di cuenta de la existencia de este recurso, pero fue recientemente que aprendí su nombre técnico por la obra Hedda Gabler. En realidad es uno de los recursos más utilizados por los novelistas actuales para sorprender a los lectores a la vez de demostrar su falta de atención a los detalles.

El problema radica en la sobreutilización de este recurso que provoca una sensación de “paranoia” literaria al lector y que le impide disfrutar de la imagen mental que se crea con el texto. Personalmente esto me sucede con los libros de Dan Brown, baja literatura altamente adictiva, en la que los inesperados giros de trama me han llevado a desconfiar de todos los personajes, menos de Langdon por supuesto.

En las novelas de Harry Potter, y a raíz de este recurso uno memoriza detalles insignificantes y elabora sus teorías mientras lee, por lo que no se tiene una concentración completa con el texto. Pero sea como sea, la Chekov’s Gun, basada en una cita del autor ruso Anthony Chekov que mas o menos va así: "Si vas a poner una pistola en escena, es mejor que le des un uso", que nos ayuda a desarrollar la imaginación, así como interactuar de manera más compleja con cualquier trama, ya sea de un libro o de televisión.